Hubo un tiempo en que los niños y las niñas sabían que las lechugas crecían en la tierra, y no en las estanterías de un supermercado. De hecho, desde el neolítico la evolución del ser humano ha ido ligada a la agricultura: el arte de cultivar la tierra.
De ella se han alimentado generaciones que se pierden en el albor de los tiempos. El cultivo ha sido, y es, signo del desarrollo de una tierra. Por este motivo, no es de extrañar que Caja Mediterráneo dé su apoyo a una iniciativa que se ha puesto en marcha hace algunos días en Vernissa (Valencia).
Junto al Ecomuseu de Vernissa Viu, CAM lleva a cabo el programa “Voluntariado en Itinerario por los Cultivos Valencianos” que busca impulsar el desarrollo local a través de un grupo de 30 voluntarios que realizarán tareas a nivel técnico e informativo hasta el próximo 28 de septiembre, con el fin de asegurar el desarrollo sostenible de las parcelas agrícolas y forestales de esa localidad.
Los voluntarios plantarán cultivos ecológicos, de restauración de espacios degradados, de vigilancia y limpieza forestal y de recomposición de márgenes de piedra seca por los parajes de los cinco términos municipales de Vernissa.
Para que quede bien claro que las lechugas no crecen en el súper.

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