¿Puede la práctica del baloncesto ayudar a la reinserción de los presos en nuestro país? ¿Qué poder tienen unas zapatillas, un balón y una canasta? Por lo visto, más de lo que podemos imaginar a simple vista.
Entre septiembre de 2006 y junio de este año, se realizó una prueba piloto del programa “Baloncesto sin límites” en 11 centros penitenciarios españoles. Durante esa prueba piloto, se cosecharon grandes éxitos: una media de 22,2 mujeres acudieron diariamente a los entrenamientos, convirtiendo al deporte en un punto de encuentro y en el medio para el desarrollo personal y social de las reclusas; a la vez que se potenció la capacidad de comunicación y el trabajo en equipo.
Ahora, esa prueba pasará a ser un programa a partir del próximo mes de septiembre gracias al acuerdo alcanzado entre Caja Mediterráneo y la Fundación Sociocultural del Baloncesto, y que beneficiará a reclusas de cinco centros penitenciarios, cuatro en Andalucía y uno en Madrid.
Este acuerdo sigue la línea de actuación de Obras Sociales CAM, que promueve un programa de intervención en centros penitenciarios en nuestro país.

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