Cuando hace unos meses abrí la carta que contenía el recibo de la luz casi me da algo. Seguro que conoces esa sensación. Y seguro que tras abrirla habrás pensado “¿Qué podemos hacer para ahorrar?”. Yo tuve el mismo impulso. ¿Quieres saber cómo lo hice para conseguir ahorrar en mi factura de la luz? Sigue leyendo, porque los efectos no sólo son buenos para el bolsillo, también lo son para nuestro planeta.
Tu comando ahorro debe empezar analizando qué es lo que más energía gasta en casa y en qué puedes ahorrar algo de consumo. Que sí apagar la luz cuando no estás en la habitación, una buena climatización y cerrar ventanas –en invierno y en verano-… pero, ¿qué ocurre en aquello en que es difícil reducir el uso, como la cocina eléctrica?
Voy a centrarme en ello. Atento a estos 4 consejos que van a ayudarte a ahorrar:
1. ¡Tápalo!: lo primero que debes saber es que si los recipientes están tapados o medio tapados se mantiene mejor el calor y la cocción es más rápida. Te recomiendo cocinar así siempre que sea posible para obtener un mayor ahorro.
2. El secreto está en el fondo: utiliza recipientes de cocina con fondo difusor plano y liso y un diámetro igual o superior al tamaño del fuego o de la zona de cocción como lo llaman en los manuales de instrucciones.
3. Elige bien los materiales: no utilices recipientes de aluminio o cazuelas de barro porque estos tardan más en calentarse, lo que hace que el gasto de electricidad sea mayor.
4. Páralo a tiempo: las cocinas eléctricas vitrocerámicas incorporan, normalmente, una señalización de cada zona de cocción, que se ilumina cuando la temperatura de la misma es mayor de 50 º C y permanece así, una vez se ha desconectado, hasta que la temperatura baja de este límite por lo que no necesitamos tener el fuego encendido hasta que terminemos de cocinar, lo podemos apagar antes porque la vitrocerámica sigue desprendiendo calor.
Aplicando estos consejos verás como tu consumo y tu emisión de CO2 disminuye. Aunque tienes otras alternativas. Una opción puede ser hacerte con una cocina de inducción. Este tipo de cocinas tiene la ventaja que son más limpias, más rápidas, más seguras y más fáciles de utilizar. Además, algunos modelos se desconectan automáticamente al retirar los recipientes, con lo cual no existe consumo aunque permanezca conectada.
Otra opción son las cocinas solares. ¿Las conoces? En una de las jornadas “Días llenos de Energía” organizadas por el Centro de Medio Ambiente de Caja Mediterráneo en Venta Mina hemos podido ver una. Seguramente no sea el tipo de cocina que tienes en mente –y a lo mejor no cubre tus necesidades- pero no está de más saber que una cocina solar parabólica puede dar sabor a nuestros alimentos sin engordar la factura de la luz.
Y tú, ¿conoces más consejos para ahorrar dinero y energía?


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